Sepiolite

Ellas no viajaban solas

06/03/2016

Hola a todxs! Después de casi un mes, este domingo quiero escribir sobre un tema algo distinto. Aunque el blog está dirigido (en principio) a otros asuntos, creo que el mundo está lleno de injusticias y atrocidades que deberíamos denunciar. Hace una semana leí una noticia que me afectó de lleno, quizás porque en cierto modo ví un poco de mí en ella. A finales del mes pasado hallaron en la costa de Ecuador los cuerpos sin vida de Marina Menegazzo y María José Coni, dos mochileras argentinas que viajaban por Sudamérica. Tras haber sido golpeadas y apuñaladas, probablemente por no permitir que un hombre las tocara; ya asesinadas, fueron envueltas con una bolsa de polietileno negro y arrojadas a una playa. Y sin embargo, algunas personas las condenan como culpables, a ellas “por viajar solas” y a su familia por darles alas.

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He tenido la suerte de que mi padre y mi madre me han enseñado la importancia de viajar. En la medida de lo que han podido, me han permitido descubrir nuevos horizontes. Así como disfrutar de cada rincón que nos ofrecen los diversos destinos. Dejarme sorprender a cada paso, gastar la suela de mis zapatos recorriendo nuevas calles, reír sin idioma.  Mark Twain decía que viajar es fatal para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente. Y que razón tenía. Así pues, viajar todo lo que pueda, cerca o lejos, por mucho o poco tiempo, se ha convertido en una de mis prioridades. Sueño con la ilusión de hacer la maleta, con la adrenalina de un avión punto de aterrizar.

Hace cosa de un año, mis padres me regalaron una mochila del color del sol. Así que sí, ellos, igual que los padres de las mujeres asesinadadas, y muchos otros, me han dado alas. Y yo, igual que Marina y María José, o el resto de personas que me acompañan en el viaje, las aprovechamos. Si de algo tengo que estar agradecida es de que esa mochila llegó a mis manos independientemente de mi sexo. Llegó para que a partir de ahora me acompañe en todas las aventuras que he decidido vivir. Llegó para llenarse de ropa, diarios y cámaras fotográficas. Y para que cada vez que vuelva a mi hogar esté a reventar de  de recuerdos, de historias dignas de contar.

Entiendo que, desgraciadamente, hay países que siguen siendo sumamente peligrosos (tanto para hombre como mujeres). Sin embargo, eso no justifica ni el hecho ni los comentarios posteriores. Ellas no viajaban solas. Eran DOS. Es decir, ¿Por qué una mujer necesita la compañía de un hombre para no estar sola? ¿Desde cuándo se juzga y condena a una familia por apoyar a sus hijas en algo tan maravilloso como viajar? Estoy sumamente cansada de que el perfil de mujer indefensa, subordinada al hombre, siga vigente entre nosotrxs. Esto no hace otra cosa que retroalimentar las desigualdades que vivimos día a día. Limitando, entre otras muchas cosas, nuestra aventura. No hace falta viajar a un destino “turbio” para que, siendo mujer, te sientas en peligro si vas SOLA cuando es de noche. Supongo que ya sabéis a lo que me refiero.  No tengo mucho más que añadir excepto que ni una menos. Que está en nuestra mano cambiar la situación, debemos de tomar consciencia y trabajar duro para que algún día ser mujer u hombre no condicione y determine las metas en la vida.

Añado también este vídeo, deberíais verlo

Infinitos besos y abrazos,

A☮

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