Sepiolite

2015

29/12/2015

Hola. Lo prometido es deuda, así que he vuelto! Y vuelvo a lo grande. El año acaba y con él toca cerrar etapas. Hace unos meses me embarque en la aventura de crear mi pequeño rinconcito en el inmenso mundo de internet. Pero, como en muchas otras ocasiones, toca cambiar. Mudarse.  Hace unas semanas hice la maleta y me traslade aquí. A tres días de que acabe esta locura de 2015 os lo presento con la intención de que me acompañéis muchos años más.

5

3

1

Con todo, hay cosas que no cambian y, si por algo se caracterizan los últimos días del año es por su melancolía. Hacer balance de las experiencias vividas. Una visión fugaz de todo lo que hemos sido.  Sentimientos a flor de piel.  Tengo la teoría de que la vida no es simplemente vivir, si no el hecho de sentirte vivo. Y sin duda, este año me he sentido más viva que nunca. Soy fiel a que nuestra memoria es sumamente inteligente, porque difumina con el paso del tiempo aquello que no hace daño. Como si de heridas que cicatrizan se tratase, los malos momentos llegan a ser imperceptibles. También que nuestra vida se puede comparar a un árbol y que hay personas que se convierten en raíces. Por mucho que crezcas, siempre van a estar ahí. Por último, la felicidad no es la meta, si no la consecuencia de todos nuestros hechos

20

8

7.

Este año he aprendido infinitas cosas. El frío, no llega con el invierno, si no que con las despedidas en los aeropuertos. Que un hogar no son cuatro paredes, son los abrazos de bienvenida.  Ser amigos no es cuestión de ser almas gemelas, pero si son de verdad, te acompañarán a todos tus conciertos favoritos (incluso si no les gustan). Nunca se está solo, nunca completamente. Que en el momento que toques fondo, solo puedes rebotar y subir. De todos modos, las aguas tranquilas no forjan buenos marineros.

14

12

6

En 2015 he sido sonrisas, pero también lágrimas fáciles. He sido un número siete en la muñeca, y un no-atardecer en Razo. Un otoño que se niega a enfriarse y como consecuencia un invierno con síntomas de primavera. He sido ese globo de Bansky que se escapó de mi mano y triplicó su valor al volver a casa. 6 cambios de peinado. He sido la habitación 227 de una universidad perdida en Nueva York. Me han llamado Amelié, viajera de sueños, incluso Guernica. Que soy el Principito que todos leemos por primera vez cuando somos demasiado pequeños y no entendemos nada. He sido una tienda de discos de segunda mano en Edimburgo y una callejuela perdida en Milán. Un diluvio en el Mediterráneo y aprender a cantar the kooks bajo la lluvia. Una canción improvisada en la guitarra en una noche de agosto. Más sueños que realidad y contradictoria hasta en las pestañas. He sido todos los “buen camino”, las flechas amarillas y los sandwiches vegetales que llevan atún. Las subidas más empinadas con las mejores vistas. Los campos de girasoles, las flores en mi habitación. Compartir horas inolvidables en Madrid con una amiga que es todo lunares, pero sobretodo sueños. He sido la silla pegada al radiador en clase de historia. La chica que siempre tiene frío, de pies helados pero corazón templado. He sido una pieza que creyó no encajar en su puzzle. He sido Blair, y he encontrado a mi Serena. He sido todas esas noches donde lo único que resuena más alto que la música, son las risas de las chicas con las que comparto mi día a día. Fui los nervios de un examen y las risas en un recreo. Los rizos de mi mejor amigo y ver como crecen todos mis compañeros de clase. Ver por fotos aquellos a quién no tengo cerca. Un paseo en patinete por la Quinta Avenida y madrugar para ver el amanecer desde Cíes. He sido el apoyo incondicional de mis padres, la paciencia de mis amigas, el no rendirme de quien quiso hacerme caer. Por eso, este año he sido, aunque a veces no esté. Y TODO eso, os lo debo. Gracias.

16

18

4

 

Infinitos besos y abrazos

A☮

You Might Also Like

No Comments

Leave a Reply